Un espejo grande en la sala puede resolver varias cosas a la vez: ampliar la percepción del espacio, sumar luz y equilibrar el peso visual del mobiliario.
Dónde funcionan mejor
- Sobre un mueble bajo para reforzar la horizontalidad.
- Frente a una fuente de luz suave, no directa.
- En una pared con pocos elementos cercanos.
La clave es dejar que el espejo respire. Cuando hay espacio alrededor, la pieza se siente más intencional y menos decorativa.
